El próximo 4 de octubre, casi 159 millones de brasileños estamos llamados a las urnas. Como les ha ido contando puntualmente mi compañera Naiara Galarraga, esta campaña electoral ha estado marcada por las discusiones en el Supremo Tribunal Federal (STF). Desde hace años, el Supremo se ha convertido en uno de los centros de la vida política brasileña, primero por sus deliberaciones acerca de la liberación del hoy presidente Luiz Inácio Lula da Silva (candidato a la reelección) y luego por su condena al expresidente Jair Bolsonaro (cuyo hijo Flávio disputa voto a voto la presidencia con Lula) por intentar dar un golpe de Estado. En las últimas semanas, un escándalo de corrupción que afecta a algunos de los 11 jueces del tribunal, que, convertidos en figuras mediáticas gracias a sus deliberaciones televisadas, han sacado sus rencillas a la luz ante un público fascinado. “Yo iba a decir que los líos del STF parecen una serie, pero como están saliendo cosas todos los días voy a decir que es una telenovela”, dice un usuario en la red Bluesky. Seguir leyendo